Llegó a la parada puteando porque tardó 12 minutos para cruzar Rivera. Obviamente el 144 demoró 3 horas y cuando vino estaba hasta las pelotas, entonces diciendo un tímido “permiso”, logró llegar al guarda y maniobrar la entrega de dinero para el boleto intentando que la matera y la cartera no causaran ningún hematoma a la gente alrededor. Hacía calor. Se limitó a mirar por una de las ventanas e ignorar la axila que tenía a la derecha. O sea, ponete desodorante viejo. Se acordó que tenía el mp3 y decidió que podía mejorar la calidad del viaje escuchando 18 Kilates. Tardó 4.7 minutos en encontrar el aparato. En ese lapso se cruzó con alcohol para las manos traído de Buenos Aires por Clara Sheller, un boleto viejo, envoltorios de chicles, yummies, la cartuchera, el bolsito azul lleno de mierdas, las llaves, los cuadernos, los lentes, la billetera, la agenda, el celular, moneditas, tickets de Planeta Outlet por : ‘Tortilla de papas x2’, una cuchara de plástico, un kleenex usado y al final lo recordó. El mp3 estaba en el bolsillo de afuera. Era obvio. Se puso los audífonos/auriculares y lo prendió. ‘Hold’. La puta madre loco. Movio la puta perillita y nuevamente lo prendió. Frenó el bondi de golpe. Se dio contra Mr.Axilamojadaoloragatomuerto. “Perdón”. Empezó por fin la música en sus oídos. Se puso a pensar por qué bajaba tanta mierda y decidió que Franco de Vita no amenizaba el viaje. Ella quería 18 Kilates. Pasó 37 canciones y la encontró. Comenzó. Por adentro cantaba. Movía el piecito despacito. ‘dieciochokilaaaateeeeeeeeeeeeesyayomeolvidedetiyayomeolvidedetuamooooooortuamooooorvoyvoyvoyvoy’. Qué temón.
En la próxima se tenía que bajar. Intentó divisar la puerta de atrás pero no pudo, y decidió que era más sano bajarse por la de adelante que intentar cruzar esa jungla de gente chivada para llegar a la puerta y tener que chistarle al guarda, porque, típico que el botón para abrir la puerta iba a estar roto. Llegó hasta la puerta de adelante. Se bajó. Tenía el hombro derecho marcado por cargar matera y cartera. Caminó un poco y entró a facultad. Con esperanza leyó el pizarrón de la entrada para ver si había algún paro inminente. Las clases ABT ya la estaban matando. Si no fuera por Lulú “chatterbox” Pons esas clases hubieran sido un pase al psicólogo. Entró a la clase y agarró 3 bancos. En uno se sentó. En el de al lado puso un cuaderno para reservarle el asiento a Lulú y en el de delante de ella puso el mate, cartuchera, celular y colgó la cartera. Rezó profundamente para que Mrs.Catfoood/Schleiermacher/Santa Jerónima hubiese tenido algún tipo de inconveniente y faltara. Luego se dio cuenta que prefería tener clase con ella más que con la ayudanteadjunta Miss Yonoaportonadameduermosentada. Llega Lulú. Se ponen a hablar de lo que sucedió durante la semana porque no se vieron. Se cagan de risa. Llega Mrs.Catfood, apurada, como siempre, sin sentarse, hablando sin parar. Comienza la clase.
sábado, 28 de marzo de 2009
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Qué temón eh!!!!!!
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